domingo 13 de noviembre de 2011

Jiddu Krishnamurti

A todos nos viene bien esta reflexión.

"Al ver todo esto: las guerras, las divisiones absurdas que las religiones han ocasionado, la separación entre el individuo y la comunidad, la familia en oposición al resto del mundo, cada ser humano aferrado a algún ideal peculiar, dividiéndose a sí mismo en "yo", "tú", "nosotros" y "ellos"; al ver todo eso objetiva y psicológicamente, nos queda solo una pregunta, un problema fundamental: si la mente humana, que está tan excesivamente condicionada, puede cambiar. No en alguna futura encarnación o al final de la vida, sino cambiar radicalmente ahora, de modo que se convierta en una mente nueva, fresca, joven, inocente, aliviada de su carga, para que así sepamos lo que significa amar y vivir en paz. Creo que éste es el único problema. Cuando sea resuelto, todo otro problema económico o social, todas esas cosas que nos conducen a la guerra terminarán y habrá una estructura social diferente [...]

Vean ustedes, nos damos cuenta de que debemos cambiar. Tomemos como ejemplo la violencia y la brutalidad; éstos son hechos. Los seres humanos son brutales y violentos; han construido una sociedad que es violenta a pesar de todo lo que han dicho las religiones sobre el amor al prójimo y a Dios. Todas esas cosas son meras ideas, sin valor alguno, porque el hombre continúa siendo brutal, violento y egoísta; y siendo violento, inventa el opuesto, que es la no violencia [...]

Existe el hecho y existe la tradición. ¿Cómo va la mente a romper con la tradición para dedicar toda su atención a la violencia? Ese es el problema. ¿Lo han comprendido? Existe el hecho de que soy violento, y existe la tradición que dice que no debo serlo. Ahora miraré únicamente la tradición, no la violencia. Si aquélla interfiere con mi necesidad de prestar atención a la violencia, ¿por qué interfiere? No me interesa comprender la violencia, sino comprender por que interviene la tradición. ¿Lo entienden? Presto atención a eso, y entonces ya no hay interferencia. Así descubro por qué la tradición juega un papel tan importante en la vida de uno: la tradición es un hábito. Ya se trate del hábito de fumar, de beber, del hábito sexual o del hábito de perorar, ¿por qué vivimos en hábitos? ¿Nos damos cuenta de ellos? ¿Nos damos cuenta de nuestras tradiciones? Si ustedes no se dan cuenta completamente, si no comprenden la tradición, el hábito, la rutina, entonces ello inevitablemente afectará e interferirá con lo que desean observar. Una de las cosas más fáciles de hacer es vivir en hábitos, pero romperlos implica muchas cosas; por ejemplo, puedo perder mi empleo. Tengo miedo de romper con ellos porque vivir en hábitos me da seguridad, me confiere certeza, ya que todos los demás seres humanos hacen lo mismo. Despertar súbitamente en un mundo holandés y decir: "yo no soy holandés", provoca un sobresalto. Así surge el miedo. Y si dicen: "estoy contra todo este orden establecido, que es desorden", serán rechazados; entonces tienen miedo y lo aceptan. La tradición juega un papel extraordinariamente importante en la vida. ¿Han tratado alguna vez de comer un alimento al cual no están acostumbrados? Inténtenlo y verán cómo se rebelan el estómago y la lengua. Si uno tiene el hábito de fumar, continuará fumando y consumirá años luchando por romper con ese hábito."

martes 8 de noviembre de 2011

Menos mal que no veía farmacia de guardia

Me imagino a Guillermo esas tardes de palacio viendo a "Xena la princesa guerrera" y diciendo "yo quiero que Xena sea mi princesa".

Dicho y hecho.

A este le ha pasado como a nuestro Príncipe de Asturias, que un día sentado ante el televisor viendo la primera, se quedó prendado de una de las caras trajeadas y dijo: "¡papá!, ¿me puedo quedar con la presentadora de los telediarios?".

Esta monarquía europea si que se está volviendo cómoda, aunque bueno, lo positivo de todo esto, es que si terminas saliendo en la tele por cualquier chuminada (siempre puedes decir que te has liado con algún famosillo/a), puede que finalmente termines llevando corona.

A mi como eso de la corona no me va (exceptuando la del roscón de reyes), seguiré escribiendo en el blog, aunque quien sabe si entre la multitud de gente que entra al blog, no se encuentre alguien de sangre azul, es decir... ¡un marciano!.

¡Saludos gente sinplanb!. Un consejo de última hora: poneros en marcha desde ya para comprar los regalos de navidad (anda mira, he hecho un pareado) que luego os amontonáis en las tiendas y siempre termino asfixiada entre la marabunta.

P.D.: ¡¡Señora de abrigo negro y pelo canoso!!. Sepa que no he olvidado que casi me arranca usted el abrigo por cortarme el paso hacia las cajas registradoras.