viernes 13 de marzo de 2009

El mamonazo

Ví como el chaval corría con unos papeles enrollados en la mano, por la acera opuesta a la mía. Por un momento me dieron ganas de enganchar el rollo de papeles y buscar la meta por algún lado, o en su defecto pasar el testigo a otro.

Nunca había visto correr tanto a un tipo trajeado. La corbata se movía en ondas hacía detrás como si fuera la lengua de un perro. ¡Debí de hacer una foto!, tanto móvil para luego nada.

"¿Dónde irá?" todos lo pensábamos, incluso un par de abuelillas se pararon a mirar. Yo tenía la certeza de que su jefe se había enterado de que robaba folios de la oficina, y huía en dirección a México. Las abuelillas (aún a riesgo de parecer mala malísima), creo que esperaban a que la policía le hiciera un placaje estilo rugby ¡yija!, para luego poder contarlo en la peluquería.

El momento álgido llegó, cuando atravesó la carretera cual kamikaze. Me gustaría poder haber tenido una bolsa de pipas, porque aquello se estaba poniendo interesante: pitazos, frenazos, insultos. El cabreo era tan grande, que un taxista casi se tira por la ventanilla intentando hacerle un corte de mangas. 

Pasó por mi lado a la velocidad con que una tostadora escupe cuando le das al STOP. Su cara era lo más parecido a un "rojo semáforo", y su frente tenía tanto sudor, que si le llega a caer una bolsita de "manzanilla Hornimans" habría hecho una infusión en segundos.

Me giré, vi la luz, la respuesta al acertijo: UN AUTOBÚS URBANO.

El autobusero estaba aparcado en doble fila, está claro que vio al chaval trajeado, con cara de tomate, testigo en mano, corbata ondeande y frente chorreante, pero no le importó. Justo cuando nuestro kamikaze particular llegaba a la puerta del autobús, este se puso en marcha ¿y a que no sabéis qué? sí, efectivamente, salió corriendo detrás del autobús. Se que es surrealista porque uno corría, el otro no frenaba y los demás pitaban, pero allí estaba él, hasta que no pudo más y se paró en seco, sujetando sus rodillas como si se fuesen a partir.

¡Uy! pobre, todos nos quedamos defraudados. Si hubiese corrido un poco más, se podría haber enganchado al espejo retrovisor del autobús. ¡Mechachis! tirando sobrepeso (chaqueta, corbata, camisa, pantalones...) estoy segura de que hubiese llegado, y si no, pues, nos habría alegrado el día ¡sobre todo a las abuelillas!.

En fin, autobusero, eres un poco mamoncete, eso no se hace. Espero que algún día vayas a comprar pescadilla y la señora o señor que esté delante de ti se lleve la ultima. Ale, eso por malo.

domingo 1 de marzo de 2009

El Juicio Final

Quiero que alguien me explique que va a pasar el día del Juicio Final, porque no lo tengo claro y soy una persona muy precavida. 

Si realmente me toca vivir el Apocalipsis, por ejemplo, y tiene que venir un tío montado a caballo a pegarme un espadazo, me gustaría ir por lo menos acorde con la situación. Llevar un escudo, una falda al estilo "Gladiator" que da mucha personalidad y sacar aunque sea, un bate de béisbol por eso de "lo hice en defensa propia". Quién sabe, lo mismo con un golpe certero salvo a la tierra. ¿Los Jinetes del Apocalipsis se pueden matar o son inmortales?, es por no ir cargada con el bate.

"La resurrección de los muertos" ¿esto es broma no?, ¿lo saben los de sanidad?, ¡menuda guarrada!. ¿O vamos a resucitar solo en alma? ¡un momento! ¿el alma existe?, ¿mi periquito volverá a la vida?, ¿pero se resucitará por partes no?. Si somos no se cuantos millones en vida, y tenemos que contar no se cuantos millones de muertos por generación, ¡¡uf!! ¡necesito la calculadora del un, dos, tres!. 

Si realmente resucitamos, espero que Dios lo tenga todo controlado, y haya contratado a alguna subcontrata que lleve la organización. Yo había pensado en unos tickets como en la pescadería. "Toma tu eres el número 5.265.345.345 de la cosecha del 2070, ponte a la fila". ¡Madre mía!, que movida, si no aguanto las filas que se montan en el parque de atracciones, ¿como voy a aguantar una fila, que encima tiene como fin que me echen la bronca?. Ojalá den perritos calientes mientras tanto, o empezara a morir gente. ¿Si te mueres en la fila después de resucitar ya no resucitas?, deberían de aclararlo, para pedir que el día que me entierren, echen conmigo por lo menos doscientas cajas de magdalenas, con la fecha de caducidad alta... muy alta.

¿Y cuando llegas al final de la fila qué?, ¿está Dios sentado esperando para echarte la bronca? como esté sentado más de uno lo va a confundir con Santa Claus, se va a sentar en sus rodillas y va a empezar a pedirle cosas. No digo más, las barbas son muy traicioneras. 

Me gustaría saber si nos sentáremos en plan Iglesia, así en bancos unos detrás de otros, o nos podrán a lo "reunión de alcohólicos anónimos" en circulo. Personalmente me gustaría más en bancos, para ver bien la tele de plasma, ¿habrá tele de plasma verdad?. Si Dios me va a sacar los trapos sucios, más Le vale que los tenga grabados en DVD, o no tendrá pruebas para condenarme ¡se siente!. 

Lo chungo sería que realmente tuviese una tele de plasma gigante, y un DVD con tu vida "meteduras de pata de fulanito". ¿Te imaginas que justo en el momento que con cinco años, robaste un chicle de menta al kiosquero de tu pueblo, le diese al stop? "aquí tienes medio año en el purgatorio".

¡Ouch! espero que Dios no esté en la onda de las nuevas tecnologías, y si lo está, me gustaría estar informada para pedir que también me echen doscientas bolsas de palomitas. ¿¡Qué!? a mi me gusta ver las pelis con palomitas.