jueves 7 de mayo de 2009

Palitos

Tengo un oscuro vicio "mordisquear los palitos de las piruletas y chupachups".

Por mi se podrían ahorrar el caramelo y vender solamente los palitos.  El caramelo debería ser algo opcional, como el control del volumen en el volante del coche o el dispersador de hielo y agua en las neveras.

En mi caso puedo comerme la piruleta en segundos, depende del estrés del momento. Si he tenido que aguantar que mi compañera peruana suelte: "¿quién es Franco?", puedo comerme la piruleta con envoltorio incluido.

No se hace justicia a los palitos, infatigables compañeros que no te abandonan, a pesar de que su fin es una papelera en el mejor de los casos. 

Puedes mordisquearlos mientras trabajas, estudias, ves la tele, caminas, ligas, cocinas... da igual lo que estés haciendo o dónde te encuentres, de lo que se trata, es de que el cilindro quede completamente plano. 

Muerde, muerde, muerde. Cuando esté todo mordisqueado, utilizada la mano para darle la vuelta, y seguir mordisqueando la parte que todavía está redondeada. Si eres todo un experto, puedes girarlo con la lengua, ¡atención! esto es muy importante para ligar, los albañiles tienen un Master en esta técnica.

A mi me gusta mucho morder el palito hasta que queda como un palillo. Como un palillo plano claro, no como los redondos, hasta ahí llegamos. Cuando me canso lo giro y muerdo el canto hasta que lo aplano otra vez.

Te engancha, puedes pasarte así todo el día.

Un día estando en 5º de E.G.B., la maestra dijo a un compañero: "si masticas mucho chicle terminarás con la cara cuadrada". ¡Madre de Dios!, supongo que se referiría, a que la musculatura de la mandíbula se le iba a desarrollar más de lo normal. ¡No sé!, ahora que lo pienso... ¿terminaré siendo el doble de lobezno en su próxima película?. 

P.D.: Si lo soy llevaré un palito en la boca.