domingo 30 de noviembre de 2008

Ángel

Tengo un campo de fútbol de estos locales (gracias a Dios que no es el Bernabeu), a cincuenta metros de mi casa. Eso está muy bien cuando quiero ver un partidillo entre equipos del barrio, estilo: "Bar Tío Antonio C.F." contra "Zapatería la Chancla F.C.".

El problema es cuando un sábado a las nueve empiezas a escuchar de fondo, el silbato del árbitro seguido de una voz "dulce" (que parece salida de debajo de la cama), que grita: "¡Ángel! pasa la pelota hombre ¡Ángel pasa hombre! ¡pasa! ¡Ángel venga!". Este chaval... ¡que potencia de pulmones! estoy segura de que podría hacer sombra al mejor verdulero del mercado. Verdulero, tienes los días contados.

Luego tengo que dar las gracias (otra vez) al chatarrero y al tapicero. El chatarrero tiene un problema, no se pueden romper tantas lavadoras o neveras a la semana. Mensaje para el chatarrero:
*Tiene usted el asunto muy mal calculado, piense en volver a hacer un estudio de mercado*.

Mensaje para el tapicero:
*Señor tapicero como puede decir: "ha llegado el tapicero señora, se tapizan todo tipo de sofás, sillas..." ¿cómo que señora? ¿acaso los hombres no tapizan?, tiene que volver a grabar el hit, porque ese es un poco rustico*.

También tengo que mencionar a la peluquera del edifico de enfrente. La pobre con los secadores no escucha bien cuando habla por teléfono, y tiene que salir a la calle con el inalámbrico (señora, una vez fuera no hace falta que grite). ¿Qué sería de mis fines de semana si no supiese que a la una tiene que cortar y peinar? ¡no sería lo mismo!.

Resumiendo, o me voy del barrio o me uno al enemigo, y como a mi me gusta mi barrio, he decidido unirme a ellos saliendo al balcón (con bragas de cuello alto que hace frio) para aporrear la guitarra.

P.D.: Ángel pasa la pelota hombre, si no lo haces por tu equipo... ¡HAZLO POR LOS VECINOS!.